Inspiradas en las formas esculturales de los nidos de aves presentes entre los árboles mediterráneos, Ibiza, Zahara y Palma exploran la idea de la luz como refugio. Sus siluetas orgánicas y texturas granulares evocan la arena compactada, aportando una cualidad terrosa y táctil a los interiores.
Cada pantalla de techo está concebida como una escultura viva, que revela diferentes contornos y detalles en la superficie a medida que cambia la luz.







